A mí no me gustan las bromas y si son pesadas menos. Y si encima te las hacen personajes con los que no tienes la confianza suficiente, menos todavía. Con esto no quiero decir que no tenga sentido del humor, con los años aprendes a respetar y a poner una cierta barrera (nivel de proxemia que llaman en psicología) al menos algunos. Personalmente me da vergüenza ajena la gente que no sabe estar a la altura según el sitio, el entorno, la gente...Y no digamos los que se disfrazan, quienes sacan de la chistera una personalidad distinta según el sitio, una cosa es saber comportarse y otra es aparentar lo que no se es.
Pero bueno, me refería a las bromas. Hay ambientes de trabajo donde el "buen rollo" permite al menos determinadas licencias si hay confianza y tal, a mucha gente le gusta y pueda que sea bueno y sano, pero a mí no. Nunca me río de los de otros equipos los lunes, no me gusta, igual que andar insultando o diciendo tonterías del otro sin saber cómo le estará sentando. Habrá alguno que se pregunte ¿y entonces qué se hace?
No hay que hacer otra cosa que aprender cómo es uno mismo y aceptarse y si encima te gusta pues mejor. A partir de ahí todo viene rodado. ¿Que eres tímido? Lo serás toda la vida, es un rasgo muy marcado, pero eso no significa que tengas que renunciar a nada por esa circunstancia.
Cuando trabajé con drogadictos aprendí dos cosas, una buena y otra mala. La buena es que aprendí a respetar a cada uno tal y como era y eso se percibe, además para gente que no está acostumbrada a que la acepten es muy agradecido. La otra, lo que intentan algunos que se dicen llamar terapeutas, que llevan muchos años en el sitio y lo saben todo. Caen en el sesgo de que "curar" a alguien es hacerle una persona normal "como tú". Al final se imponen el miedo, la ignorancia y la desidia. Es más fácil que todos sean iguales a un molde imaginario a ir persona por persona, dejándola ser ella misma y que saque lo mejor de sí. Esto es lo que hacía yo, pese a la permanente presión a la que estaba sometido, es algo muy duro pero enormemente satisfactorio para quien recibe la terapia, pero tantas presiones acaban hasta con el terapeuta con más vocación.
Bueno, me desvié un poco del tema, al hablar de bromas quería hablar de respeto y si no conoces el contexto y las personas que hay en él, a lo mejor te llevas una hos...Y ya no es eso, es que si tienes un mínimo de cordura tú mismo te das cuenta de que estás haciendo el tonto. Digo yo.
